sábado, 30 de mayo de 2015

La meditación cambia el cerebro



Neurocientífica de Harvard: la meditación no sólo reduce el estrés, sino que también produce cambios en tu cerebro.

Sara Lazar, una neurocientífica del Hospital General de Massachusetts y de la Escuela de Medicina de Harvard, fue una de las primeras científicas en tomarse en serio las afirmaciones acerca de los beneficios de la meditación y de la atención plena y ponerlas a prueba en los escáneres cerebrales. Lo que encontró la sorprendió: la meditación puede cambiar literalmente su cerebro. Ella misma nos lo explica:

Pregunta: ¿Por qué empezar a estudiar  la meditación y la atención plena y el cerebro?

Lazar: Un amigo y yo estábamos entrenando para la maratón de Boston. Tuve algunas lesiones por correr, por lo que fui a ver a un fisioterapeuta que me dijo que dejara de correr y solo estirara. Así que empecé a practicar el yoga como una forma de terapia física. Empecé a darme cuenta de que era muy poderoso, que tenía algunos beneficios reales, así que empecé a interesarme en su funcionamiento.
El profesor de yoga hizo todo tipo de afirmaciones: que el yoga aumentaría tu compasión y abriría tu corazón. Y yo pensaba: “Sí, sí, sí, yo he venido aquí solo para hacer estiramientos”. Pero empecé a notar que estaba más tranquila. Era capaz de manejar situaciones más difíciles. Estaba más compasiva y abierta de corazón, y era capaz de ver las cosas desde el punto de vista de otros.
Pensé que tal vez era sólo un efecto placebo. Pero entonces hice una búsqueda en la literatura científica, y vi evidencias de que la meditación se ha asociado con una disminución de estrés, disminución de la depresión, de la ansiedad, del dolor y del insomnio, y una mayor calidad de vida.
En ese momento, yo estaba haciendo mi doctorado en biología molecular. Así que cambié y empecé a hacer esta investigación como un post-doc.

P: ¿Cómo hiciste  la investigación?

Lazar: El primer estudio[1] se centró en los meditadores a largo plazo frente a un grupo de control. Hemos encontrado que los meditadores a largo plazo tienen una mayor cantidad de materia gris en la ínsula y regiones sensoriales, la corteza auditiva y sensorial. Lo cual tiene sentido. Cuando eres consciente, estás prestando atención a tu respiración, a los sonidos, a la experiencia del momento presente, y suspendes la cognición. Es lógico que  tus sentidos mejorasen.
También encontraron que tenían más materia gris en la corteza frontal, que se asocia con la memoria de trabajo y la toma de decisiones ejecutivas.
Está bien documentado que nuestra corteza se contrae a medida que envejecemos -es más difícil entender las cosas y recordar cosas. Pero en ésta región de la corteza prefrontal, los meditadores 50 años tenían la misma cantidad de materia gris que personas de 25 años. 
Así que la primera pregunta fue: bueno, tal vez las personas del estudio con más materia gris tenían más materia gris antes de que empezaran a meditar. Así que hicimos un segundo estudio[2].
Cogimos a gente que nunca había meditado antes, y los pusimos en un grupo dentro  de un programa de reducción de estrés basado en mindfulness de ocho semanas (MBSR).

P: ¿Qué encontró?

Lazar: Encontramos diferencias en el volumen del cerebro después de ocho semanas en cinco regiones diferentes en los cerebros de los dos grupos. En el grupo que aprendió la meditación, se encontró un engrosamiento en cuatro regiones:

1. La principal diferencia la encontramos en la corteza cingulada posterior, que está implicada en la mente errante[3], y la auto-relevancia.

2. El hipocampo izquierdo, que ayuda en el aprendizaje, la cognición, la memoria y la regulación emocional.

3. La unión temporal-parietal, o TPJ, que está asociada con la toma de perspectiva, la empatía y la compasión.

4. Un área de la base del cerebro llamado el Puente, donde se produce una gran cantidad de neurotransmisores reguladores.

La amígdala, la  parte del cerebro “lucha o huída”, que es importante para la ansiedad, el miedo y el estrés en general. Esa zona se hizo más pequeña en el grupo que pasó por el programa de reducción de estrés basado en la atención plena (MBSR).[4]
El cambio en la amígdala también se correlacionó con una reducción en los niveles de estrés.

P: ¿Cuánto tiempo tiene alguien que meditar antes de empezar a ver cambios en su cerebro?

Lazar: Nuestros datos muestran cambios en el cerebro después de sólo ocho semanas.
En un programa de reducción del estrés basado en la atención plena (MBSR), nuestros sujetos tomaron una clase semanal. Se les dio una grabación y se les pidió que practicaran 40 minutos al día en su casa. Y eso es todo.

P: Así que 40 minutos al día?

Lazar: Bueno, fue muy variable en el estudio. Algunas personas practicaron 40 minutos casi todos los días. Algunas personas practicaron menos. Algunos sólo un par de veces a la semana.
En mi estudio, el promedio fue de 27 minutos al día. O alrededor de una media hora al día.
Todavía no hay buenos datos acerca de cuánto tiempo tiene una persona que practicar con el fin de beneficiarse.
Los maestros de meditación le dirán, aunque no hay absolutamente ninguna base científica para esto, pero por los comentarios anecdóticos de los estudiantes, sugieren que 10 minutos al día podrían tener algún beneficio subjetivo. Esto debe ser comprobado.
Estamos empezando un estudio que esperamos nos permitirá evaluar  qué significado funcional tienen estos cambios. Los estudios realizados por otros científicos han demostrado que la meditación puede ayudar a mejorar la atención y las habilidades de regulación emocional.. Pero la mayoría no fueron estudios con técnicas de neuroimagen. Así que ahora estamos con la esperanza de exponer juntas la ciencia del comportamiento y la neuroimagen.

P: Teniendo en cuenta lo que sabemos de la ciencia, ¿qué recomendaría a los lectores que hiciesen?

Lazar: La atención plena es como el ejercicio. Es una forma de ejercicio mental, de verdad. Y al igual que el ejercicio aumenta la salud, ayuda a manejar mejor el estrés y promueve la longevidad. Con la meditación se logran algunos de esos mismos beneficios.
Pero, al igual que el ejercicio, no puede curar todo. Así que la idea es que es útil como terapia adjunta. Se ha intentado con muchos, muchos otros trastornos, y los resultados varían enormemente -impacta en algunos síntomas, pero no todos. Los resultados son a veces modestos. Y no funciona para todo el mundo.
Todavía es pronto para tratar de averiguar lo que puede o no puede hacer.

P: Entonces, conociendo las limitaciones, ¿qué sugiere usted?

Lazar: Parece que es beneficioso para la mayoría de la gente. Lo más importante, si vas a probarlo, es encontrar un buen maestro. Debido a que es simple, pero también es compleja. Tienes que entender lo que está pasando en tu mente. Un buen maestro no tiene precio

P: ¿Medita? ¿Tiene usted un maestro?

Lazar: Sí y sí.

P: ¿Qué diferencia ha notado en su vida?

Lazar: He estado haciendo meditación durante 20 años, por lo que ha tenido una influencia muy profunda en mi vida. Se reduce el estrés. Me ayuda a pensar con mayor claridad. Es muy bueno para las interacciones interpersonales. Tengo más empatía y compasión por la gente.

P: ¿Cuál es su propia práctica?

Lazar: Altamente variable. Algunos días 40 minutos. Algunos días cinco minutos. Algunos días, nada de nada. Es como el ejercicio. Hacer ejercicio tres veces a la semana es ideal. Pero si lo único que puedes hacer es un poco todos los días, eso también es bueno. Estoy segura que si practicase más, me beneficiaría más. No tengo ni idea de si estoy teniendo cambios en el cerebro o no. Es que esto es lo que funciona para mí en este momento.

Fuente: Washington Post, 26 mayo 2015

Traducción de J. David Zarza, revisión de Dokushó Villalba


[3] Default Network system o Red Neuronal Por Defecto. Es la responsable del autohabla, entre otras funciones. Una introducción en Inglés: https://www.youtube.com/watch?v=6A-RqZzd2JU
[4] En esta página puedes encontrar un mapa en 3-D del cerebro, para quien esté  interesado en las áreas citadas en el artículo.   http://www.g2conline.org/

Este video es un resumen del documental "The Connection", (La Conexión). En él Sara Lazar habla de la conexión entre la mente y el cuerpo durante la meditación.

jueves, 28 de mayo de 2015

LA CONSTRUCCIÓN DE LA ATENCIÓN PLENA_4

LA CONSTRUCCIÓN DE LA ATENCIÓN PLENA
Cuarta parte

por Andrew Olendzki (*)

Abhidhamma y Abhidharma

Todo lo expuesto hasta ahora es según la versión del Abhidhamma pali, cuyos textos provienen y se asentaron en las escuelas budistas sureñas del Sur y Sureste asiático. Estos textos incluyen trabajos tales como los siete libros del Abhidhamma-pitaka y otros manuales más tardíos como el Abhidhammatthasangaha. Pero existe también la tradición paralela del Abhidharma sánscrito, reflejada en textos desarrollados en las escuelas norteñas de Noroeste de la India y otros lugares. Aquí también encontramos siete (de alguna forma diferentes) libros  de un Abhidharma-pitaka y compilaciones posteriores como el Abhidharmakosa. En su mayor parte hay muchas coincidencias y similitudes entre estas dos tradiciones textuales, meditativas y filosóficas, que pueden ser vistas claramente como dos facetas paralelas de desarrollo a partir de una fuente más o menos común. Sobre nuestro tema en particular, sin embargo, concretamente la clasificación de los dharmas en agrupaciones universales y ocasionales de factores saludables e insalubres, hay un divergencia muy interesante entre las dos tradiciones. Esta discrepancia no es trivial y apunta al centro mismo de los diferentes modelos de práctica y liberación que toma cada uno de los dos enfoques.

En el Abhidharmakosa, los factores mentales de atención plena y sabiduría se incluyen entre los factores mentales universales, y por lo tanto aparecen y desaparecen en todo momento mental.[1] Son supuestamente eclipsados o anulados por factores insalubres, pero a pesar de todo subyacen en tales estados. Este modelo está así alineado con la consideración budista posterior de que la mente ya está iluminada, es inherentemente sabia pero que habitualmente está oscurecida por la avidez, la aversión y la ignorancia. La práctica consiste en descubrir la pureza original de la mente más que edificar la sabiduría sobre los cimientos de la atención plena.

Las implicaciones de esta distinción son enormes, y claramente superan el ámbito de lo que queremos decir aquí. Baste con decir que incluir la atención plena y la sabiduría entre los factores universales provee argumentos para el llamado modelo ‘innatista’ de la tradición budista posterior, que contrasta con el modelo ‘constructivista’ preferido por las tradiciones anteriores (ver Dunne, 2011). Una duda histórica que parece lógica es si los cambios filosóficos del sistema Abhidharma precedieron o son posteriores a la aparición del modelo innatista de despertar. Y la cuestión doctrinal correspondiente de si un nuevo acercamiento a la práctica llevó a revisar el sistema Abhidharma o si los modelos propuestos por el Abhidharma llevaron a una diferente orientación de la práctica. Una vez más, estas preguntas deberán ser investigadas más allá del ámbito de este artículo, aunque no debiera resultar sorprendente que resultaran ser como la historia del huevo y la gallina. Concluiremos éste con una breve reflexión sobre el enfoque innatista desde la perspectiva del modelo constructivista esbozado más arriba.

Una crítica constructivista de la no-dualidad

Desde la perspectiva construccionista previa de los Nikayas y del Abhidhamma, toda la cuestión de la experiencia dual o no-dual es algo críptica. Los Nikayas nos dicen que todo evento cognitivo depende no de la dualidad entre sujeto y objeto, sino de la trinidad entre órgano sensorial, objeto sensorial y conciencia.[2] La presencia conjunta de éstos tres constituye el contacto (phassa/sparśa) el punto de partida de cualquier episodio de conocimiento. Si de hecho hay dualidad en el pensamiento budista primitivo, no es por sujeto y objeto sino por órgano y objeto. Los eventos reconocidos por la cognición son colisiones entre los mundos interior y exterior, la interacción de estímulos como la ondas de luz y sonido (por ejemplo) sobre la materia sensible de la retina y el oído interno (etc) que traducen esas modulaciones a actividad neuronal que llamamos consciencia. Reconocer un objeto por medio de un órgano no es lo mismo que la relación sujeto-objeto. La conciencia no es un sujeto, sino una actividad, un proceso, un evento recurrente momento a momento. Hay una relación entre órganos sensoriales y  pensamiento por un lado, y objetos sensoriales y pensamiento por otro. Existe una interfaz natural entre la materia sensible de los receptores sensoriales del cuerpo (entre los que se incluye el cerebro) y los datos contenidos en el ambiente circundante (e interno) que es mediado por estados mentales de conciencia [knowing] Este criterio es probablemente una propiedad emergente de la materia, pero el mundo virtual construido a partir de esta actividad mental se presenta como una sólida fenomenología de la experiencia.

La experiencia de fenómenos que aparecen y desaparecen de hecho implica la aparición y desaparición de momentos de conciencia, pero éstos no son en sí mismos un sujeto. El sujeto es construido en otra parte del modelo, en el momento en que el deseo es generado hacia los objetos de la experiencia. Por medio de querer o rechazar a un objeto, se crea el sujeto que quiere o rechaza a ese objeto. Es el ansia, manifestado como apego, el que lleva a devenirse un yo (attabhāva) y solo mientras uno es un yo, un sujeto, es que puede también sufrir. Aquél que ansía se convierte en el que sufre, como señala la Segunda Noble Verdad. Y como indica la Tercera Noble Verdad, la cesación del deseo conllevará la cesación del sufrimiento por medio del cese de la concreción de un yo (aham-kāra) La dualidad a la que el pensamiento budista no-dualista parece apuntar, por tanto, es la dualidad entre objeto y sujeto al que gusta o disgusta, más que entre el objeto y el conocimiento del objeto. Ese conocimiento, el mero funcionamiento de la conciencia, es un evento impersonal; el querer o rechazar es una construcción personal. Desde los tiempos más antiguos, con esta forma de estudiarlo, el Buda estaba siempre dirigiendo a sus discípulos hacia la experiencia no-dualista, pero esto no tenía nada que ver con la relación entre la conciencia y el objeto reconocido por ella. Era solo sobre el objeto y el sentido ilusorio de ser una persona que permanece en relación a él. Es totalmente desconcertante entonces descubrir que la solución a este 'problema' en la tradición posterior es separar la consciencia de su objeto y aspirar a una experiencia de la conciencia que no tenga objeto. Esto parece preservar al sujeto a costa del objeto, mientras que toda la tesis de las enseñanzas anteriores era entender la naturaleza fundamentalmente ilusoria del sujeto y así permitir al objeto ser reconocido por la conciencia tal y como es (yathā-bhūta).

Si la experiencia no -dual tiene que ver con la disolución de la relación sujeto-objeto, entonces de acuerdo con el análisis del Abhidhamma debe referirse a la eliminación de la visión errónea del yo (sakkyāditthi)[3] Esto elimina una dicotomía, entre los fenómenos tal y como son y la sensación ilusoria de ser una persona separada que es a la que pertenece la experiencia de los fenómenos. Pero deja intacta la dicotomía entre los órganos y los objetos de la experiencia, porque cada uno solo existe en interacción con el otro y por tanto requiere del otro por definición. La cognición permanece entonces, incluso después de que la persona que la experimenta sea abolida, como la mera visión que es en realidad.

Parece como si en algún momento se combinaran la conciencia y la percepción del yo, puesto que la conciencia se identifica como el sujeto en la relación sujeto-objeto. Creo que todo el concepto dual de sujeto-objeto es un tema heredado por los pensadores budistas a partir de escuelas no budistas de filosofía india, donde el problema es simplificado por la existencia real de un alma. En el pensamiento hindú, la conciencia (cit) está inextricablemetne ligada a la existencia real (sat) así que se da por seguro que donde hay algo conocido (grāhya) hay algo que debe ser lo que lo conoce (grāhaka) Pero el Buda buscó purgar su lenguaje de todos los nombres agentes, y probablemente consideraría cualquier referencia a un ‘conocedor de lo conocido’ como básicamente engañosa.[4] Un alma en relación a cualquier cosa constituye una dualidad, y la liberación del alma de cualquier cosa da como resultado un estado no-dual. En este entorno binario del yo y lo otro es natural explorar filosóficamente la distinción sujeto-objeto, y parece que los pensadores budistas fueron sumergidos en este debate. Pero en el mundo no-binario de las enseñanzas indias no ortodoxas, como es el budismo, donde la conciencia es vista como un fenómeno natural pluri-condicionado, la situación es más compleja.  La aparición y cese interdependiente de la conciencia (con sus correspondiente órganos y objetos y los otros cuatro agregados) desplegándose en cada momento es una cosa, mientras que la construcción de un sentimiento ilusorio  de ser la persona a la que todo eso le está sucediendo es algo muy distinto.

Por lo tanto, estaría completamente de acuerdo con que la comprensión budista tiene que ver con experimentar la no-dualidad de sujeto y objeto, pero sugeriría que se consigue cuando el sentido del yo se pierde, aunque sea brevemente, como en las pérdidas a corto plazo que ocurren en cualquier experiencia cumbre, o de forma sólida como en el despertar del Buda. Este tipo de comprensión no-dual fue probablemente una innovación del siglo cuarto y sin embargo ha sido una parte esencial del mensaje budista desde sus inicios.

FIN

(*) Andrew Olendzki, académico budista, profesor y escritor

Este artículo fue publicado originalmente en Contemporary Buddhism, Vol. 12, No. 1, Mayo 2011

Traducción al castellano de Hugo Villar, revisada por Dokushó Villalba

REFERENCIAS

BODHI, BHIKKHU. 1993. A comprehensive manual of Abhidhamma. Pariyatti. Seattle.
DUNNE, J. 2011. Toward an understanding of non-dual mindfulness. Contemporary Buddhism 12: 71-88.
OLENDZKI, A. 2010. Unlimiting mind: The radically experiential psychology of Buddhism. Bston, MA: Wisdom.
PRUDEN, L. 1991. Abhidharmakośabhāsyam. Traducción al inglés de Louis de la Vallée Pussin. Berkeley, CA: Asian Humanities Press.







[1] Abhidharmakośa 2:24 (Pruden, 1991, 189-90) Los universales se llaman aquí mahābhūmikas.
[2] Ver por ejemplo el Mahāhatthipadopama Sutta, Majjhima Nikāya 28.
[3] Majjhima Nikāya 48: ‘Ésta es la forma que lleva al origen de la personalidad: un considera (toda experiencia) así: “Esto es mío, yo soy esto, éste soy yo.” Ésta es la forma que lleva al cese de la personalidad: Uno considera (toda experiencia) así: “Esto no es mío, yo no soy esto, éste no soy yo” Subrayar que el funcionamiento de la conciencia permanece inalterado.
[4] Samyutta Nikāya 12:12: ‘Venerable señor, aquél que establece contacto… aquél que siente… aquél que ansía…?’ “No es una pregunta correcta. Yo no digo “Uno establece contacto… uno siente… uno ansía…” Si alguien me preguntara. “Venerable señor, con qué condición se establece el contacto… con qué condición se siente… con qué condición se ansía?” esto sería una pregunta correcta¡ Ver también, por ejemplo, Visuddhimagga 16:90: kāriko na… vijjati; gamako na vijjati… etc (no se halla hacedor, no se halla deambulador).


lunes, 25 de mayo de 2015

LA CONSTRUCCION DE LA ATENCION PLENA_3


LA CONSTRUCCIÓN DE LA ATENCIÓN PLENA
Tercera parte

por Andrew Olendzki (*)

(leer previamente las dos partes ya publicadas)

Meditación como proceso

Lo que provee este modelo es una comprensión estratificada de lo que sucede cuando una se sienta y practica la meditación. Gran parte del tiempo solo se manifiesta una forma rudimentaria de atención, mientras la mente registra cambios en el ambiente como pueden ser los sonidos,  o se mueve de una asociación a otra de una forma natural y ordinaria. La mente está constantemente cambiando su atención de un objeto a otro, y uno puede guiar este proceso de algún modo ejerciendo voluntad [volición] y atención para fomentar que la mente se implique más en una cosa que en otra.

La mayoría de las estrategias populares de crecimiento personal trabajan a este nivel básico de cambiar la mente (1) guiando la atención de un punto a otro.

Lo que los budistas llamarían entrenamiento mental (2) empieza cuando el compromiso de cultivar la atención se hace más dirigido y deliberado. Uno se vuelve gradualmente más experto en dirigir la atención sobre un objeto elegido y mantenerla sobre él durante un período de tiempo. Si uno practica meditación concentrada la atención puede permanecer estable sobre un objeto durante bastante tiempo, o incluso ser capaz de enfocar bien sobre una larga serie de objetos cambiantes. Cuando se hace de cualquiera de estas formas, es natural que los estados insalubres de la mente aparezcan y desaparezcan de la experiencia, tanto los estados de avidez y aversión como otros meramente erróneos. Uno intentará abandonarlos en cuanto se dé cuenta, bien de forma inmediata o después de una larga cadena de pensamientos que le puede haber despistado a uno. Abandonar esos estados mentales tóxicos una vez que han surgido y proteger a la mente de la aparición de tales estados son prácticas budistas importantes para purificar la mente (3).

En otros momentos, cuando estas toxinas no se manifiestan, la atención plena puede aparecer con su pléyade de factores asociados, y esto también desaparecerá rápidamente o se mantendrá durante múltiples instantes mentales. La práctica de la atención plena sirve a la función de transformar la mente (4) por medio de bloquear todos los estados insalubres y, al mismo tiempo,  desarrollar y fortalecer los estados saludables. Y cuando la atención plena se vuelve suficiente estable, las condiciones maduran para que la sabiduría también pueda aparecer y amplificar en gran medida el efecto transformador de la atención plena, aunque pueda desvanecerse tan rápido como ha aparecido.

La sabiduría tiene la función de liberar la mente (5) tanto a corto plazo -ya que neutraliza los efectos inconscientes de la confusión-, como a largo plazo pues la disposición latente hacia la avidez la aversión y la ignorancia son eliminadas de la mente completamente y ya no son capaces de aparecer.

Con esta manera de mirar las cosas, la mente no está intrínsecamente ni contaminada ni prístina. Es capaz de funcionar a un nivel base de alerta [awareness] que incluye los seis sentidos internos y los seis externos,  las seis modalidades correspondientes de conciencia y todos los cinco agregados. Por encima y más allá de esto, uno puede tener factores mentales saludables o insalubres (siendo ambos formaciones volitivas o sankhāras) en varias combinaciones, las cuales servirán para clarificar o contaminar la cualidad resultante de la atención.

El entrenamiento mental en general y el cultivo de la atención plena y la sabiduría en particular, optimizarán el funcionamiento de la mente, que culminará en su transformación de forma tal que los estados insalubres ya no puedan surgir en absoluto y la mente se libere completamente del sufrimiento. El proceso se despliega de alguna forma como la imagen del loto, cuyas raíces están en el lodo, creciendo a través del agua y finalmente abriendo sus pétalos hacia el cielo.

(continúa)

(*) Andrew Olendzki, académico budista, profesor y escritor

Este artículo fue publicado originalmente en Contemporary Buddhism, Vol. 12, No. 1, Mayo 2011

Traducción al castellano de Hugo Villar, revisada por Dokushó Villalba

REFERENCIAS

BODHI, BHIKKHU. 1993. A comprehensive manual of Abhidhamma. Pariyatti. Seattle.
DUNNE, J. 2011. Toward an understanding of non-dual mindfulness. Contemporary Buddhism 12: 71-88.
OLENDZKI, A. 2010. Unlimiting mind: The radically experiential psychology of Buddhism. Bston, MA: Wisdom.

PRUDEN, L. 1991. Abhidharmakośabhāsyam. Traducción al inglés de Louis de la Vallée Pussin. Berkeley, CA: Asian Humanities Press.

jueves, 21 de mayo de 2015

¿Es el Budismo una religión?

RELIGION 
BUDISMO

por Gonzalo Villares







1.1. De relegere


Según Marco Tulio Cicerón [106-43 a. C.], en De natura deorum, II, 28, escrito 45 a. C., el sustantivo religio se deriva del verbo relegere.

Para Cicerón, la religión sería asunto del culto cuyas reglas hay que observar escrupulosamente.

Cicerón relacionaba la palabra religio con el verbo relegere (‘tratar con diligencia’), un derivado del verbo lego (‘reúno', 'recojo’), del que se derivan neglego, intellego, diligo y dilectio.

Según Walde (1965: 352), diligo, intellego y neglego, por tener la misma flexión, la misma derivación y por su significado son sentidos por la conciencia lingüística de los hablantes como pertenecientes al mismo grupo.

«Religión, 1220-50. Tomado del latín religio, -onis, íd., propiamente 'escrúpulo, delicadeza', y de ahí 'sentimiento religioso'.» [J. Corominas: Breve diccionario etimológico. Madrid: Gredos, 1967, p. 501].

La expresión latina mihi religio est significa 'me causa escrúpulo'.

1.2. De religare


Siglos más tarde, Lucius Caecilius Firmianus Lactantius [250-325 d. C.], en Divinae Institutiones IV, 28, redactadas entre el 304-313 d. C., hace derivar la palabra religio del verbo latino religare.

(Según la Wikipedia, Lactancio fue un apologista cristiano. Y según el D.R.A.E., apología significa: Discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo. De esto se podría deducir que Lactancio no sería muy imparcial.)

Según el lingüista francés Emile Benveniste, desde el punto de vista lingüístico, no se puede derivar religio de religare pues no existe el abstracto *ligio derivado de ligare. El sustantivo de religare ('unir fuertemente', 'vincular') sólo podría ser religatio y no religio.

1.3. Conclusiones


Etimológicamente la palabra religión proviene de relegere (observar escrupulosamente). En época de Cicerón la religión consistía solamente en la observación escrupulosa de ritos, de carácter social, dedicados a los dioses. Por tanto, esta definición original de religión no se ajusta a lo que es el budismo, porque aunque en el budismo también se practica la observación escrupulosa (el cultivo de la atención), este no es el fin, sino un medio para llegar al fin último que es la desaparición del sufrimiento.

Siglos más tarde un apologista cristiano, Lactancio, sin base en la etimología, hace derivar la palabra religión de religare (unir fuertemente, vincular) pues, según él, había que volver a unir fuertemente el ser humano a Dios. Este concepto de religare es igual al de la palabra sánscrita yug del que provienen las palabras yugo y yoga, es decir, uncir al ser humano con Dios (recordemos que el yoga es una de las seis darsanas o doctrinas del hiduismo, y es teísta).

Este religare (vincular, uncir, ligar, religar, unir fuertemente) tiene dos características:

-     Todos estos conceptos implican que hay dos partes que se mantienen juntas por medio de un yugo, una ligadura. Pero estas partes siguen estando claramente diferenciadas. En el caso de los bueyes uncidos por el yugo, se puede distinguir un buey del otro. El yugo que los une les obliga a ir siempre juntos en la misma dirección, pero ambos no son el mismo buey. Así Dios y el ser humano, religados, van en la misma dirección pero no son lo mismo. No hay fusión entre ambos. No es una gota de agua que se funde con el agua del océano. Por tanto, estos conceptos son totalmente distintos a los empleados en el budismo, donde sí se habla de fusión, absorción.

-     En el caso de los bueyes uncidos por el yugo, ambos bueyes son seres del mismo tipo. No ocurre lo mismo en el caso de la religión, proveniente de religare, pues está implícito el reconocimiento de una “calidad distinta”, es decir, el ser humano es de “calidad inferior” en relación a Dios que es de “calidad superior”.

Ningún cristiano se dice a sí mismo “Dios”. La religión sería la forma en que el hombre volvería a sentirse criatura dependiente del Dios Creador, religándolo a Él.

Este concepto cristiano de religare, de ‘vincularse a Dios’, no tiene nada que ver con los conceptos budistas de trascendencia, de dhyana, de absorción, de iluminación. Para el budismo estos conceptos implican la eliminación de la separatividad entre el “yo” y “lo demás”. La fusión entre ambos implica la fusión de dos elementos de “tamaño” distinto (la gota de agua que se funde en el océano, o el ser individual que se funde con la totalidad), pero ambos tienen la misma “calidad” (el agua de la gota de agua, antes de caer al océano, tiene las mismas características que el agua del océano; el ser individual no es distinto de la totalidad). Por tanto, en el budismo, no hay una fusión con un ser superior o una entidad superior. No hay nada en mayúsculas con lo que fundirse. Si en algún texto budista se emplean las mayúsculas (“Totalidad”, “Conciencia”, etc.) será con fines didácticos, pero no porque sean de una “calidad” superior y distinta al yo individual. Según el budismo todos somos Budas, independientemente de que nos demos cuenta de ello o no.

En definitiva, el concepto cristiano de religión, proviniendo de religare, es totalmente distinto a lo que es el budismo.

2. La palabra religión en otros idiomas


Es significativo que esta palabra no existe en otras lenguas que no sean las influidas directamente por la cultura latina. Las lenguas europeas tomaron la palabra del latín y no parece existir una palabra correspondiente en ninguna lengua germánica ni eslava. El alemán tomó la palabra religión del latín a partir del siglo XVI. Las otras lenguas no tienen una palabra cuyo significado abarque todo lo que en nuestro ámbito cultural queremos decir con la palabra religión:

Sánscrito: El término más empleado en la India es dharma (enseñanza).
Chino: La palabra más usada es Zong jiao ('doctrina celestial').
Japonés: Al llegar los misioneros al Japón, los japoneses no tenían una palabra para traducir religión en el sentido europeo. Para referirse a la religión importada forjaron la palabra shûkyô, que significa enseñanza de lo esencial, es decir, catecismo.
Griego: Para acercarse a la concepción griega de la religión se han buscado conceptos como theón timé ('veneración de los dioses'), de ahí el nombre de persona Timoteo (= el que honra a Dios).
Hebreo: La Vulgata (traducción de la Biblia al latín) emplea casi siempre la palabra religio para traducir del hebreo la palabra huqqat ('ley', 'estatuto', 'ordenamiento cultural').
Árabe: Tampoco el árabe emplea un concepto equivalente al de religio en latín. El término Dīn, lo mismo que Scharia, no corresponden al concepto latino 'religión'.

3. Evolución del significado de religión


Los romanos no comprendían la religión separada de la vida política y del ámbito profano. La religio no podía ser algo separado de la esfera pública. Para los romanos ser religiosus significaba ser escrupuloso en el cumplimiento de los deberes que se imponen al ciudadano en el culto a los dioses del Estado-Ciudad.

En la Edad Media se emplea religión como orden en el sentido de status religionis, es decir, pertenecer a una orden religiosa. El religioso es el monje. Los monjes se comprometían a observar las reglas de la orden a la que pertenecían, y esta 'observancia' mantiene viva aún la concepción de la religio tal como la definía Cicerón.
En el Renacimiento-Barroco ya no se usa religio para referirse exclusivamente a la religión cristiana.

En el siglo XVIII, aunque  sigue viva aún la concepción de la religión como adoración de Dios y culto divino, comienza la discusión sobre la relación entre la religión natural y la revelada. Ahora se diferencia con claridad entre una religión interior y verdadera que consiste en el amor a Dios, a la verdad y al prójimo y una religión exterior y formalista que consiste en la observancia de los preceptos. Comienza a perderse el viejo concepto de religión: hay una religión universal dada ya por naturaleza (la moral y la razón) y una religión jerárquica con sus ritos y rituales mecánicos. Prima ahora la diferencia entre moral y religión. Rousseau comparte el concepto de religión de Voltaire: el teísmo o la religión natural no está ligado a la revelación ni a ningún dogma.

En el siglo XIX comienza el estudio detallado del fenómeno religioso. El concepto de religión adquiere más matizaciones. Da comienzo una crítica de la religión de altos vuelos. Toda la filosofía hegeliana es filosofía de la religión. Pero para Karl Marx (Una crítica a la filosofía del derecho de Hegel, 1844) la religión es una obra del hombre, una especie de autoconciencia proyectada hacia afuera como un poder y una sustancia independiente. La religión es la expresión de las criaturas oprimidas, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de una situación desespiritualizada. Es el opio del pueblo. El pueblo necesita abolir la religión, su felicidad ilusoria, para recuperar su verdadera felicidad.

En el siglo XX:

- Según el sociólogo Émile Durkheim lo religioso es una metáfora de las condiciones indispensables de la vida social. La mentalidad religiosa divide el mundo en dos polos: lo sagrado y lo profano.

- Según el filósofo vitalista Henri Bergson hay dos clases de religión: la estática y la dinámica. La estática está llena de mitos y fábulas que el hombre desarrolla con el fin de sobrevivir y hallar tranquilidad ante el miedo y los peligros que la inteligencia, orientada a la supervivencia de la especie, le pone de manifiesto. La religión dinámica es la que prescinde de los mitos y los cultos y coincide con el impulso vital creador. Esta religión se manifiesta en el misticismo que asegura la serenidad del hombre mediante la unión con Dios.

- Según Mircea Eliade la religión "no implica necesariamente la creencia en Dios, en los dioses o en los espíritus, sino que tiene como objeto la experiencia de lo sagrado". [En el budismo este concepto no tiene sentido porque implica separación: por un lado lo sagrado y por otro lado lo profano. En el budismo se habla de no-dos: la práctica y la realización son no-dos, el yo y el no-yo son no-dos, lo sagrado y lo profano son no-dos].

Lo sagrado o divino puede ser descrito como:

a) algo absoluto, objeto de adoración y súplicas del hombre;
b) algo omnipotente, su poder no tiene límite y a ellos encomienda el ser humano su salvación;
c) algo santo, es decir, dotado de perfección moral;
d) algo misterioso, su realidad absoluta, omnipotente y santa es incomprensible para la razón humana, que la percibe como majestad de Dios;
e) algo que posee un atractivo fascinante, el hombre se siente fascinado por su misterio y grandeza, es una atracción que subyuga al hombre.

A continuación se presentan varias definiciones actuales de religión:

Diccionario de la Real Academia de la Lengua: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

Google: Conjunto de creencias religiosas, de normas de comportamiento y de ceremonias de oración o sacrificio que son propias de un determinado grupo humano y con las que el hombre reconoce una relación con la divinidad (un dios o varios dioses).

Wikipedia: Una religión es una colección organizada de creencias, sistemas culturales y cosmovisiones que relacionan a la humanidad a un tipo de existencia. Muchas religiones tienen narrativas, símbolos e historias sagradas que pretenden explicar el sentido de la vida y/o explicar el origen de la vida o el universo.

National Geographic: La religión es el resultado del esfuerzo del ser humano por contactar con "el más allá". La experiencia religiosa proporciona explicaciones globales e interpretaciones acerca del mundo. Las religiones tradicionales se basan en una intensa ceremonia de intercambio de los vivos con sus ancestros y a su vez con el mundo espiritual que les rodea.

http://es.thefreedictionary.com/religi%C3%B3n : Conjunto de creencias, normas morales de comportamiento social e individual y ceremonias de oración o sacrificio que relacionan al ser humano con la divinidad. Complejo de relaciones que unen el hombre a Dios y deberes que de ello se derivan.

http://foro.catholic.net/viewtopic.php?f=175&t=20923 : La religión es una parte de la actividad humana consistente en creencias y prácticas acerca de lo considerado como divino o sagrado, de tipo existencial, moral y espiritual.

Conclusiones:

Debido a que siempre está presente el concepto de Dios, ni los diferentes significados que ha ido teniendo el concepto de religión en Occidente, ni los conceptos sagrado o divino, se pueden aplicar al budismo, aunque los aspectos devocionales sí que podrían aplicarse a algunas ramas budistas.

4. ¿Es el budismo una religión?

 

4.1. El concepto religión no existía en Asia


Como hemos visto, el término religión ha sido un concepto exclusivamente europeo, originalmente latino. No existía como tal en Asia hasta que llegaron los colonizadores europeos. De hecho no existía ni siquiera el concepto de budismo. Fueron los europeos los que, en su afán etiquetador, crearon el término budismo y lo etiquetaron como religión. Pero fue una labor realizada por aproximación. Tal como hicieron los colonizadores españoles en América cuando etiquetaron inicialmente al jaguar como tigre, pues era lo más parecido que ellos conocían. Pero al igual que el jaguar no es un tigre, el budismo no se correlaciona exactamente con lo que los europeos han denominado religión.

La etiquetación por aproximación, sin embargo, pudo estar justificada por el hecho de que dentro del budismo hay ramas con prácticas devocionales, con lo que tendrían cierto parecido con el cristianismo.

4.2. El concepto de trascendencia


Cuando en Occidente se ha hecho mención a la trascendencia siempre aparece el concepto de Dios. Incluso en el yoga, cuando se menciona el concepto de trascendencia también aparece la figura de Dios, pues se habla de vinculación con Dios. En el budismo se maneja un concepto de trascendencia distinto, pues se refiere a la unión con la totalidad, no con una entidad superior.

La gran confusión surge por manejar términos que se escriben igual (“trascendencia”, “unión con… ”) por lo que parece que se trata de lo mismo. Pero ya hemos dicho que en el budismo su significado es otro, aunque la escritura sea la misma.

Podría decirse que el significado de la palabra religión ha ido evolucionando y que actualmente tiene muchas definiciones, y por lo mismo se podría agregar una definición más, la de unión con la totalidad, y de esta manera el budismo ya podría ser denominada también como religión. Y de hecho no sólo se podría hacer sino que se hace. Pero obviamente es algo forzado, pues no se correlaciona con la evolución histórica del concepto y crea una confusión que obliga a estar dando continuas explicaciones, pues no se está hablando de lo mismo. Más aún, es una definición muy pobre e incompleta, tal como se desarrolla en el siguiente punto.

Sin embargo, cuando en el budismo se emplean los mencionados términos (“trascendencia”, “unión con …”), sí que hay coincidencia con lo que en Occidente se denomina psicología transpersonal. Pero a muchas personas no les cuadra que el budismo se parezca más a un método psicológico que a una religión, y, sin embargo, grandes personajes budistas opinan en este mismo sentido, como se muestra en las siguientes citas del Dalai Lama y del Lama Yeshe:

Del libro: The Dalai Lama. His essential wisdom (Su sabiduría esencial), página 9:

El budismo es ateo en el sentido de que no acepta un Dios creador, más bien el budismo presenta una visión de auto-creación, en el que nuestras acciones crean nuestras situaciones en la vida. En este sentido, se ha dicho que el budismo no es una religión, sino una ciencia de la mente.

Lama Yeshe:

El budismo no es una religión en el sentido habitual.
Cuando estudiamos el budismo, nos estudiamos a nosotros mismos - la naturaleza de nuestra propia mente. En lugar de centrarse en un ser supremo, el budismo hace hincapié en cuestiones más prácticas, tales como la forma de llevar nuestras vidas, la forma de integrar la mente y la manera de mantener nuestra vida cotidiana tranquila y saludable. El budismo pone énfasis en el conocimiento experimental - en otras palabras, en la sabiduría, más que en algún tipo de dogma. De hecho, ni siquiera consideramos el budismo como una religión en el sentido habitual del término. Desde el punto de vista de los lamas, las enseñanzas budistas están en el ámbito de la filosofía, la ciencia o la psicología.

Del libro: Tu mente es un océano. Aspectos de la Psicología Budista

No es necesario que te clasifiques como un seguidor de ésta o aquella religión o filosofía ni que te incluyas en alguna categoría religiosa. Pero si quieres ser feliz, tienes que examinar tu modo de vida. Tu mente es tu religión.
En Occidente hay tendencia a considerar el budismo como una religión en el sentido occidental del término. Esto es un error. El budismo está completamente abierto; podemos hablar de cualquier tema. El budismo tiene su doctrina y filosofía, pero también hace énfasis en la experimentación científica, tanto interna como externa. No pienses que es un sistema de creencia estrecho y cerrado. No lo es. La doctrina budista no es una elaboración histórica derivada de la imaginación y de la especulación mental, sino una explicación psicológica precisa de la verdadera naturaleza de la mente.

4.3. El objetivo de Buda


El objetivo único, final, de Buda fue la liberación del sufrimiento. El medio para lograr ese objetivo fue el Noble Óctuple Sendero, cuyos ocho brazos se resumen en tres: Sila (conducta ética), samadhi (la meditación) y prajña (la sabiduría), que forman un círculo en el que cada uno se realimenta del anterior.

El objetivo final del budismo no es, por tanto, el samadhi, como sí lo es para el yoga. Para el budismo es sólo uno de los tres medios para conseguir la liberación del sufrimiento. Sin los otros dos (sila y prajña) no se entiende el budismo. En el budismo, tan importante es el momento de la meditación como los actos de la vida diaria, en la que hay que desarrollar una conducta ética justa.

Pero esto no justifica que por el solo hecho de que uno de los pilares del budismo sea la meditación, la unión con la totalidad, ya se lo pueda definir como una religión, ni siquiera en el sentido que algunos personajes modernos han agregado de “fusión con”. Porque es una definición muy pobre, incompleta, ya que el budismo tiene otros dos pilares (sila y prajña), igual de importantes, que no aparecen en religión. Sería como definir a un avión como “vehículo con ruedas”. Esta sería una definición insuficiente, pues aunque el avión ciertamente tiene ruedas, también tiene motor y alas, lo que lo diferencia significativamente de los vehículos que sólo tienen ruedas.

Por tanto la palabra religión con este nuevo significado de aspiración a la trascendencia, de fusión con la totalidad, no es suficiente para definir al budismo.

4.4. ¿Por qué al budismo se le denomina religión?


Porque hay muchas similitudes, en lo externo, con lo que en Occidente se denomina religión:

-     En cuanto a los nombres que se emplean: monasterio, templo, abad, monje, etc.
-  En cuanto a la forma de organizarse: una jerarquía con diferentes niveles de responsabilidades y diferente vestimenta.
-    En cuanto a las prácticas: hay ceremonias y ritos de paso.
-   En cuanto a cómo siente gran parte de la gente de los países budistas su práctica: Tiene un carácter devocional, igual que el cristianismo.

4.5. ¿Por qué el budismo no es una religión?


Porque, en su esencia, no cumple con ninguna de las definiciones que ha ido teniendo a lo largo de la historia en Occidente:

- No coincide con relegere porque el budismo es mucho más que una práctica escrupulosa de una serie de ritos.

- No coincide con religare, en el sentido que le dio Lactancio (unir fuertemente, vincular), porque él se refería a la vinculación con Dios, concepto con el que no se trabaja en el budismo. Esta vinculación, además, lleva implícito el reconocimiento de dos entidades diferenciadas: Dios y el ser humano. Mientras que en el budismo no hay diferenciación entre el “yo” y “lo demás”.

- No coincide con religare, en el sentido que algunos personajes modernos de Occidente le han dado al término (fusión con), porque estos personajes todavía se refieren a “fusión con Dios”.

- Pero aún en el caso de que se refirieran a la “fusión con la totalidad”, a “trascendencia”, no es un argumento suficiente para definir al budismo como religión, porque la psicología transpersonal también trabaja con estos conceptos y no por ello se la considera una religión.

-  Además sería una definición incorrecta, porque ese no es el objetivo del budismo, sino un medio para conseguir la liberación del sufrimiento. El budismo, además de este pilar (samadhi, fusión con la totalidad, absorción), tiene otros dos, igualmente importantes (sila y prajña), que no aparecen en este nuevo religare.



Gonzalo Villares,
bodhisatva practicante en el Centro Zen de Alicante.